Hace varios anos (cuando pastoreaba en el estado de Washington) hice una invitación después de un sermón.  Varios pasaron al altar a orar y mientras le daba gracias a Dios por todos los que pasaban, mi corazón se movió al ver que mi hijo menor, Isaac, estaba entre los que caminaban al altar.  Después de un tiempo termine el servicio en oración y pedí que todos regresaran a sus asientos.  Todos lo hicieron excepto Isaac — estaba tan conmovido por Dios que todavía oraba.  Pasaron unos minutos y Isaac todavía no terminaba de orar. —— Después de varios minutos, nos dimos cuenta que Isaac no oraba, sino que dormía.  Todavía un pequeño llego al altar para dormir.

Muchos Cristianos son como Isaac en este ejemplo.  Llegamos a la casa de Dios, parecemos que estamos haciendo lo mismo que todos los demás pero en realidad, estamos dormidos en el altar.

Efesios 5:14-15 nos dice, “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios.”

La necedad es el sueno espiritual.  Haz una decisión hoy para despertarte en espíritu y unirte a la batalla — por las almas perdidas, por nuestras familias, por nuestra iglesia, y por nuestro país.

— Pastor Mendoza

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