Exodos 17:8-12 dice, “Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.”

Guiar a un grupo de personas es un trabajo difícil y de igual forma que Moises se canso de alzar sus manos — un Pastor se cansa de el trabajo que le enfrenta. El diablo no descansa y el Pastor esta bajo un ataque constante.  Este pasaje nos da una increíble ilustración de nuestro deber a Dios y nuestro Pastor.  La Biblia dice que cuando Moises alzaba las manos, Israel ganaba la batalla, pero cuando las bajaba prevalecía el enemigo.  Cuando Moises ya no podia mas en su propia fuerza alzar sus manos, dos varones — Hur y Aaron — llegaron a su lado y le sostenían las manos el alto.  El deber de Hur y Aaaron fue ayudarle a su líder.

Como cualquier líder en la historia del mundo — nuestro Pastor se cansa, se deprime, sufre pos su familia y la congregación que Dios le ha encomendado, y esta bajo constante ataque de el enemigo.  Nuestro deber es ser el Aaron y Hur,  que toman el tiempo para ir al lado de su Pastor y ayudarle — en otras palabras — que Dios nos use para ser alguien que le alza las manos al Pastor.

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